martes, 3 de diciembre de 2013

L A S A N T Í F O N A S «O»




L A S   A N T Í F O N A S   «O»
Las antífonas de la O son siete, y la Iglesia las canta con el Magnificat del Oficio de Vísperas desde el día 17 hasta el día 23 de diciembre. Son un llamamiento al Mesías recordando las ansias con que era esperado por todos los pueblos antes de su venida, y, también son, una manifestación del sentimiento con que todos los años, de nuevo, le espera la Iglesia en los días que preceden a la gran solemnidad del Nacimiento del Salvador.
Se llaman así porque todas empiezan en latín con la exclamación «O», en castellano «Oh». También se llaman «antífonas mayores».
Fueron compuestas hacia los siglos VII-VIII, y se puede decir que son un magnífico compendio de la cristología más antigua de la Iglesia, y a la vez, un resumen expresivo de los deseos de salvación de toda la humanidad, tanto del Israel del A.T. como de la Iglesia del N.T.
Son breves oraciones dirigidas a Cristo Jesús, que condensan el espíritu del Adviento y la Navidad. La admiración de la Iglesia ante el misterio de un Dios hecho hombre: «Oh». La comprensión cada vez más profunda de su misterio. Y la súplica urgente: «ven»
Cada antífona empieza por una exclamación, «Oh», seguida de un título mesiánico tomado del A.T., pero entendido con la plenitud del N.T. Es una aclamación a Jesús el Mesías, reconociendo todo lo que representa para nosotros. Y termina siempre con una súplica: «ven» y no tardes más.
Leídas en sentido inverso las iniciales latinas de la primera palabra después de la «O», dan el acróstico «ero cras», que significa «seré mañana, vendré mañana», que es como la respuesta del Mesías a la súplica de sus fieles.
Se cantan -con la hermosa melodía gregoriana o en alguna de las versiones en las lenguas modernas- antes y después del Magnificat en las Vísperas de estos siete días, del 17 al 23 de diciembre, y también, un tanto resumidas, como versículo del aleluya antes del evangelio de la Misa.
J. ALDAZABAL
ENSÉÑAME TUS CAMINOS 1
Adviento y Navidad día tras día
Barcelona 1995, pág. 70 s.

La Corona de Adviento

La Corona de Adviento
La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad. El Adviento inicia el 1 de diciembre

La Corona de Adviento
La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad.

La palabra ADVIENTO es de origen latín y quiere decir VENIDA. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.
Una costumbre significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo es La corona o guirnalda de Adviento, es el primer anuncio de Navidad.

Origen: 

La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. El vino para hacer todas las cosas nuevas.

Nueva realidad:

Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: Juan 8,12: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.». La luz que prendemos en la oscuridad del invierno nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros, unidos a Jesús, también somos luz: Mateo 5,14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte."

En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes utilizaban este símbolo para celebrar el adviento: Aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la verdad suprema: Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.

La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela mas hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores aun se puede hacer la corona ya que lo mas importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.

La corona de adviento encierra varios simbolismos:

La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas: Nos hacen pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.

Las manzanas rojas que adornan la corona: Representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

El listón rojo: Representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO 

En algunas parroquias o colegios se hace la bendición de las Coronas de Adviento. Si no sepuede asistir a estas celebraciones, se puede hacer la bendición en familia con la siguiente oración:

Señor Dios, bendice con tu poder
nuestra corona de adviento para que, al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Todos: Amén.
La bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre esta Corona y sobre todos los que con ella queremos preparar la venida de Jesús.


PROPONEMOS ESTE ESQUEMA SENCILLO PARA ORAR AL ENCENDER LA VELA DE ADVIENTO

¿ Qué es el adviento ?

lunes, 21 de octubre de 2013

¿ QUÉ HIZO?

¿ QUÉ HIZO?

El amor al prójimo y la piedad a los necesitados
hicieron que esta vital mujer creara numerosas casas
de acogida de niños y ancianos pobres y enfermos
en toda la geografía española (Málaga, Ronda,
Gibraltar, Andújar, Barcelona, Manresa y Valencia).
Su fortaleza de espíritu arrastró a numerosas jóvenes
a seguir su camino, creando la Congregación:
"Madres de Desamparados" en 1880.
Todos estos logros son pues el reflejo del amor a
Dios y al prójimo expresados todos los días de su vida.

¿ QUIÉN FUE MADRE PETRA ?

¿ QUIÉN FUE MADRE PETRA?
Añadir leyenda


Ana Josefa Pérez Florido, Madre Petra, fue, ante todo, una persona, llena de fuerza vital y de ilusiones, con alegrías, gozos y sufrimientos.

Nació en un precioso pueblecíto de Málaga, el Valle de Abdalajís, el día 7 de diciembre de 1845. Los habitantes del Valle alternaban la paz y tranquilidad de la época con la dureza de los trabajos rurales.

Su familia, perteneciente a la clase acomodada y con profundas convicciones cristianas, la bautizó al día siguiente áe su nacimiento.

La felicidad familiar se truncó con la muerte prematura de su madre, cuando Ana Josefa tenía tres años; sin embargo, la niña creció sana y alegre.

A los siete años tomó su primera comunión.

Sus inclinaciones piadosas convivieron con una joven alegre y comunicativa hasta que a los diecinueve años, a punto de contraer matrimonio con D. José Mir, su vocación le hizo entregarse al. servicio de los necesitados. Los ancianos y los niños fueron él desvelo de Ana Josefa

En 1873 abre la primera casa de acogida de ancianos pobres en su propio pueblo. Este será el inicio de su 
obra  que perdura en todos nosotros.

martes, 24 de septiembre de 2013


En memoria de José Llori Peña
22 de septiembre en Andújar
Padre
Hoy hemos enterrado a mi Padre, Doy gracias a Dios por todo lo que he recibido de él.
gracias por el acompañamiento en este día tan doloroso y lleno de esperanza a la vez.
Mi congregación, mi profesores , mis amigos de torredonjimeno y muchas de las personas que se acercaron a estar junto a mi familia.
Gracias y una oración por su descanso en el regazo del Padre Dios.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Despedida de Madre Pilar


Despedida de Madre Pilar

Monición de Entrada de la Eucaristía de Acción de Gracias.

Viernes, 30 Agosto 2013.

Nos encontramos todos aquí reunidos a la mesa del Señor, Madres de la Comunidad, profesores y trabajadores del colegio, padres, madres, queridos alumnos… para dar gracias a Dios por tanto amor derramado y entregado a través de nuestra querida Madre Pilar.


Ninguno queríamos que esta despedida llegara Madre, pero es inevitable que Dios necesite de tí en otros lares, para continuar siendo cauce de su amor, para llevar toda su caridad y misericordia a los corazones más desamparados. Porque Madre Pilar, Cristo a través de tí nos ha hecho sentir como verdaderos hermanos e hijos de un mismo Padre.


Dices que llegaste a Torredonjimeno llorando y que te vas llorando. Llegaste a Torredonjimeno hace ya 7 años con aires de misión y con un trocito de corazón menos, el que le dejaste a tus negros, y que ha sido puente entre esta comunidad educativa y aquella misión que tan nuestra parece ya.


Ahora, también marchas dejando aquí otra parte de ti. Como bien sabes Madre Pilar, el mismo Cristo en la Eucaristía se parte, se rasga, se divide, y se entrega por cada uno de nosotros. Así quisiste que fuera tu vida: de desgaste, de partirse y de entregarse, de servir y de amar dejando partes de ti, de tu corazón en cada uno de los lugares donde tu servicio y tu testimonio han dibujado la huella de Dios.


Gracias Madre Pilar por tu firmeza y por tu ternura, por tu servicio desinteresado y sobre todo por enseñarnos a orar y a amar a Dios con tanta intimidad y grandeza.


Celebremos esta Eucaristía en Acción de Gracias a Dios por permitirnos compartir contigo todo este tiempo de alegría y de trabajo, pero sobre todo, de cercanía al amor de Dios.